“Ahora la sangre es la sangre”

Queríamos compartir este bonito testimonio de manos de FADES (Asociación de Familias de Acogidas de España)

Ahora, al cabo de los muchos años, me doy cuenta de cuan absurdos podemos llegar a ser como consecuencia de conceptos tan equivocados, pero desgraciadamente muy arraigados en nuestra sociedad. Hoy vamos a hablar de la fuerza de la sangre, de la herencia genética y su importancia, de la necesidad de procrear y mantener la […]

a través de Ahora la sangre es la sangre — Asociación de Familias de Acogida de España FADES

La Xunta renueva la colaboración con Aldeas Infantiles para el acogimiento en familia extensa de menores en situación de riesgo

Se trata de una modalidad de protección a la infancia que permite que familiares se hagan cargo de los niños y las niñas cuando se ve impedida la convivencia con sus padres por diferentes causas.

 

El conselleiro de Política Social, José Manuel Rey Varela, renovó hoy, en el Día Internacional de la Familia, la colaboración de la Xunta de Galicia con el programa de apoyo al acogimiento en familia extensa de Aldeas Infantiles SOS Galicia a través de la firma de un convenio.

Este programa facilita apoyo a los procesos de acogimiento familiar de menores en situación de riesgo o desamparo por miembros de su propia familia. Se trata de una modalidad de protección a la infancia que permite que familiares se hagan cargo, temporalmente, de los niños y las niñas cuando se ve impedida la convivencia con sus padres por diferentes causas. De este modo, “se garantiza el mantenimiento de los menores en su entorno emocional y social, favoreciendo la posible integración con su familia de origen”, explicó Rey Varela.

Este programa proporciona además una atención especializada adaptada a las necesidades de las personas acogidas, de las personas acogedoras y de los progenitores, por medio de actuaciones de asesoramiento y orientación en tareas parentales y cuidado de los menores, intervención psicosocial y actuaciones de mediación en las relaciones familiares y apoyo educativo a las familias a través de sesiones formativas. “Es muy importante que las familias sepan que cuentan con el máximo apoyo, tanto por parte de la Xunta, como de Aldeas Infantiles”, insistió el conselleiro.

El programa beneficia a todos los menores de entre 0 y 17 años en situación de riesgo o desamparo, en los que la medida más efectiva sea el acogimiento familiar.

De acuerdo con la filosofía del sistema de protección a la infancia, nuestra comunidad autónoma mantiene una mayoría de medidas encuadradas en el campo familiar, de tal manera que del total de menores tutelados y en guardia de la Xunta de Galicia, el 65% se encuentra en acogimiento familiar. La mayor abundamiento, el recurso de acogimiento en familia extensa representa el 82% de los acogimientos familiares, siendo como ya se explicó en la mayoría de los casos el recurso más idóneo en la medida que mantiene a los menores en su entorno socioeducativo y emocional

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Hogares que curan heridas

Hogares-curan-heridas_1133597035_68270397_667x375       Nuria tiene tres padres y tres madres. O eso dice ella. Si mira su libro de vida -donde está su todavía corta biografía en fotos y pequeños textos- lo puede explicar fácilmente. Tiene a sus padres “de verdad”, que son los biológicos; a “los de ahora”, que son los adoptivos; y a “papá Ramón y mamá María”. Los últimos son sus padres de acogida, con los que vivió en Cádiz hasta febrero de 2015. De vez en cuando Nuria -nombre ficticio- vuelve la capital gaditana desde Jerez, donde vive ahora, para pasar un fin de semana con este matrimonio y sus tres hijos, que durante casi un año tuvieron una hermana pequeña inesperada.

La familia de Ramón y María es sólo una de las más de 3.000 familias andaluzas que se ofrecen para acoger a los menores tutelados por la Administración para que estos niños y adolescentes no tengan que vivir internados en uno de los centros que la Junta tiene repartidos por la región. Jesús Jiménez Morago este profesor de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Sevilla tiene buenas palabras para los centros de menores, pero reconoce que lo ideal es que los niños se integren en un entorno familiar.

Cerca de uno de esos centros vivían Ramón y María y desde la ventana de su casa veían como cada día las monjas que lo gestionaban llevaban a los niños a jugar a un parque. Por eso él, después de ver en los medios un anuncio de la Junta para fomentar el acogimiento, se puso en contacto con la asociación Acógeles e inició los trámites para convertirse en familia acogedora dentro de la categoría de amparos temporales.

Para poder ofrecer su hogar a estos menores, Ramón y María tuvieron que pasar varios filtros. Primero lograron la declaración de idoneidad y luego acudieron a varias sesiones formativas para saber cómo enfrentarse a la llegada de los niños que pudieran necesitarlo. Finalmente pasaron un último examen, el de sus hijos.”Les preguntamos porque no es algo sólo nuestro. Se trata de vivir en familia”.

Ésa es la intención última de los acogimientos familiares, ya sean temporales -como el de Ramón y María-, de urgencia, especializados o permanentes. La experiencia fue muy gratificante para esta familia. Tanto que, tras un periodo quisieron repetir. Ahora mismo dos hermanas de cuatro y siete años le han cogido el relevo a Nuria y llevan más de un año en Cádiz con Ramón y María.

Esa es justo la situación en la que están Ramón y María tras un año y cuatro meses,recuerda este padre de acogida, que reconoce que “cuanto más tiempo están, más difícil se hace la separación”. Pero compensa. “Estamos orgullosos.

El profesor Jiménez Morago define los acogimientos temporales como “una forma de curarles las heridas” a estos menores.

Un libro para dar sentido al pasado de los niños

Cada menor tutelado por la administración que pasa por un acogimiento, temporal o permanente, recibe una caja con su libro de vida. Se trata de un archivador con una serie de láminas para rellenar divididas en varios capítulos. “Les sirve para que no tengan un vacío emocional” ahí apuntan quienes son sus padres biológicos, pero también los acogedores y lo que han hecho con ellos. “Hay fotos de los cumpleaños, de las excursiones, de los viajes”, asegura un padre de acogida. El objetivo es que los menores no olviden de donde vienen. “Es una poderosa herramienta que las ayuda a reconocer y a dar sentido a su pasado”, reza la guía de esta iniciativa, impulsada por la Consejería de Igualdad y Políticas Sociales y realizada, entre otros, por Jesús Jiménez Morago. El investigador de la Universidad de Sevilla destaca el importante papel que tiene el libro en momentos como el tránsito de una familia de acogida a la adoptiva, por ejemplo. Un reflejo es el último capítulo, dedicado al futuro. También hay espacio para la llegada a su hogar temporal, los amigos que allí hace, su día a día en el colegio y un lugar donde expresas sentimientos y pensamientos. En definitiva, un viaje por su historia.