La periodista olvido macías cuenta en ‘hogares compartidos’ 27 experiencias de familias de acogida

depositphotos_44986173-stock-photo-sad-homeless-child-siiting-onLa periodista Olvido Macías cuenta en ‘Hogares compartidos’ 27 experiencias de familias de acogida. “Historias de personas generosas que cuidan y acogen niños de forma temporal para que después regresen con sus padres o sean dados en adopción”.

“Por este tipo de hogares pasan muchas vidas, muchos niños que tan solo piden un abrazo. Son pequeños que necesitan, como cualquier otro, que les quieran, que les cuiden cuando están enfermos, que les pregunten qué tal en el cole y que les ayuden con los deberes, en definitiva, que les hagan sentirse únicos”, explicó la autora.

“Las familias de acogida llenan esos huecos faltos de amor, de miedos e inseguridades con mucha entrega y cariño” y escriben historias increíbles que recoge el libro ‘Hogares compartidos’.

Macías, que trabaja en Onda Cero, dice de ‘Hogares compartidos’ que “es un libro cercano, real y necesario, que llega al corazón y abrirá a más de una persona a plantearse la posibilidad de ayudar y pensar en esos niños que tanto amor necesitan”.

En España, en el año 2015, el número de menores en acogimiento residencial en centros dependientes de las entidades públicas de protección de menores era de 13.596 personas.

Por ello, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad lanzó el pasado lunes la campaña ‘Se buscan familias’ en colaboración con las comunidades autónomas y Ceuta y Melilla para fomentar la figura del acogimiento familiar.

La iniciativa está dirigida principalmente a la población entre 25 y 60 años y pretende realizar una labor pedagógica y de concienciación para que la sociedad conozca qué es el acogimiento familiar y el perfil de los niños y niñas que se encuentran en los centros esperando la llegada de una familia.

El Gobierno canario se interesa por el nuevo modelo de centros de acogimiento para la infancia y la adolescencia promovido por Igualdad

El secretario autonómico de Inclusión y de la Agencia Valenciana de la Igualdad, Alberto Ibáñez, se ha reunido con el viceconsejero de Políticas Sociales y Vivienda del Gobierno de Canarias, Francisco Cresol, al que ha informado sobre el nuevo modelo de acogimiento residencial y protección infantil puesto en marcha por la Vicepresidencia y Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas.

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El encuentro, al que también han acudido la directora general de Infancia y Adolescencia, Rosa Molero, y el gerente de la Fundación Canaria Juventud Ideo, Antonio Sosa, se ha producido a petición del Gobierno canario, que quería conocer este nuevo modelo, que tiene como ejes principales la desinstitucionalización, la participación y el ocio educativo, la emancipación y la vida independiente.

El nuevo modelo de acogimiento residencial y protección infantil elaborado por la Conselleria, además del refuerzo de los equipos profesionales, prevé un incremento del precio de las plazas de entre el 26% y el 101% en función de la tipología del centro, porque, se prima “la calidad sobre el precio”, ha subrayado Alberto Ibáñez. Seguir leyendo

Una familia como un tesoro

La madre de acogida y sus acompañantes miran a un bebé mientras duerme en el carrito.

El último martes de cada mes no es un día cualquiera en la Asociación Alcores. Ni tampoco para las familias que se acercan hasta su Café Coloquio en busca de un nuevo rumbo enfrascado en la felicidad. En cambiar la perspectiva del mundo. En dotar de sonrisas al que menos espera. En regalar el cariño familiar al corazón de un niño.

El Programa de Acogimiento Familiar de Menores continúa su andadura desde 2002. Han pasado quince años en la búsqueda de la solidaridad de las familias. Quince años en los que las ganas, la visión y las ideas permanecen intactas. El programa, subvencionado por la Consejería de Igualdad y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía, busca familias que acojan temporalmente a menores que se encuentran en una situación de desprotección. “Hay que dar una respuesta a aquellos menores que no pueden estar en esos momentos con sus padres o con su familia biológica”, explica la trabajadora social Nazaret Gómez Abreu. Y es que desde la Asociación Alcores han construido un perfecto puente que forman las familias que dan cabida a esos menores hasta que se resuelva su situación familiar “y vuelven con su familia biológica si está capacitada y apta” o llega la respuesta de la adopción. Es decir, un intervalo de tiempo en el que se mueven las familias de urgencia, quienes van a estar como máximo seis meses con el menor; las familias temporales, que pueden estar hasta dos años; o los núcleos familiares permanentes, para los que no existe un tiempo definido.

NO SABES EXPLICAR LOS SENTIMIENTOS CUANDO TE DAN EL PRIMER BEBÉ DE ACOGIDA .”

La conciencia de la ciudadanía ha variado en gran medida con respecto a estos quince años de funcionamiento de la asociación. “Al principio la idea del acogimiento era muy lejana, muy oscura, se sabía muy poco”, hecho que ha variado y en la actualidad “la población ya es más consciente de qué es el acogimiento familiar y deciden participar, por lo que tenemos más demanda”. La apertura de mentalidad en la población ha supuesto un paso de gigante para la Asociación Alcores, ya que ahora ofrecen charlas informativas en colegios, centros de salud, asociaciones y en otros muchos ámbitos, pero “siempre dejando claro que el acogimiento no es adopción”, señala Gómez.

Los números asustan. 500 menores han estado con familias de acogida durante estos 15 años, los cuales han podido volver al núcleo familiar o han sido adoptados. Nazaret Gómez recalca que no es lo mismo una familia de acogida que de adopción, puesto que “son ideas diferentes y motivaciones distintas. Cuanto tú acoges, sabes que ese no es tu hijo y que no va a tener ninguna vinculación legal contigo, tan sólo le vas a cuidar el tiempo necesario. Sin embargo, en la adopción tú vas con la mentalidad que quieres una vinculación afectiva y legal con ese niño para toda la vida”.

Muchos de esos menores que llegan a la Asociación Alcores son bebés que “desde el primer momento que nacen sus madres renuncian a ellos o bien son retirados porque nacen con síndrome de abstinencia”, señala Gómez. Ahora mismo, existen 40 menores que precisan de familias de acogida a la vez que “necesitamos núcleos familiares que sean capaces de acoger a grupos de hermanos”. Una proceso en el que la asociación trabaja de forma incansable para concienciar a la población de cómo funciona el acogimiento.

De primera mano y con la piel de gallina permanente, una madre de acogida cuenta su historia una vez que traspasó la puerta de la Asociación Alcores. “Separo mi vida de antes y la de ahora. Es maravilloso”. Llega hasta una de la salas con un carrito y el bebé de acogida. El 4 de septiembre cumplió dos meses. La mirada y la sonrisa no cesó en ningún momento. “Esto es la guinda al pastel de mi familia. Yo vivo lo que te aportan ellos a ti. Algo que recomiendo a todo el mundo”. La madre de acogida considera que el alma de cuidadora lo tiene desde siempre. Con dos hijas, una de 25 años y otra de 16, señala que el “gusanillo de la adopción lo tenía siempre”, aunque conoce su papel a la perfección en el aspecto del acogimiento. “Siempre he querido hacer algo para ayudar a las personas, hasta que me enteré de la existencia de Alcores”.

No todo es un camino de rosas para ser una familia idónea para el acogimiento. El proceso de selección consiste en la documentación, tres jornadas de formación “donde te ponen los pies en el suelo y donde se trabaja el proceso de duelo, de despedida”, explica Nazaret Gómez, y que “tendría que ser obligatorio que la ciudadanía diera estos cursos”, recalca la madre de acogida. Además, una entrevista psicológica y un estudio del domicilio completan un proceso selectivo que indica si la familia es apta o no para lo que está por venir.

Las historias y los sentimientos se cuentan por miles. Lo importante es el conocimiento que adquieren las familias de acogida de su función, así como las conocen biológicas también saben el trato hacia los pequeños y el papel del acogimiento. Un proceso clave, necesario y humano.

Los 3.805 hijos del Gobierno valenciano

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El Gobierno valenciano reforma el sistema de acogida de menores en medio de denuncias de presunto maltrato y abuso

El silencio se hizo espeso en el Parlamento valenciano cuando el pasado 24 de mayo la vicepresidenta del Gobierno y consejera de Políticas Inclusivas, Mónica Oltra, leyó fragmentos de informes oficiales sobre las anomalías detectadas en algunos centros de menores de la Comunidad Valenciana. Se parecen a las “novelas de Dickens”, llegó a decir el presidente Ximo Puig.

Oltra había anunciado días antes una reforma del sistema de protección de menores para poner fin al “sistema privatizado, prácticamente desmantelado”, que heredó en 2015 del anterior Gobierno del PP. Habló de castigos físicos como duchas frías, de comida caducada en los menús e incluso de un supuesto caso de acoso sexual en un centro concertado de Segorbe, regentado por una orden religiosa, que terminó con un educador despedido. Oltra admitió también una investigación en marcha por posible corrupción de menores en la que estaban implicados algunos tutelados del centro público de Monteolivete (Valencia). Posteriormente ha trascendido que la fiscalía investiga otro posible caso de prostitución de tutelados en el entorno del centro.

El PP se revolvió contra las acusaciones de Oltra. “He sido consejera pero nunca se me hubiera ocurrido venir aquí relatando unos hechos tan graves y que afectan a menores para justificar su gestión”, le afeó la diputada autonómica del PP María José Catalá, quien le recordó a Oltra que llevaba ya dos años en el cargo como responsable de menores.

Regina del Peral, coordinadora de las Terciarias Capuchinas, la orden que gerencia La Resurrección de Segorbe, donde se produjo el supuesto acoso o abuso sexual a una menor tutelada —un juzgado de Castellón investiga los hechos—, así como posibles castigos y la comida deficiente o escasa, se defiende. “Para preservar la integridad de la menor, de 17 años, despedimos al educador por incumplimiento de contrato”, dice la religiosa. “El expediente administrativo [que se abrió] concluye que es una conducta inadecuada del trabajador”, que fue despedido [por contactar con la menor fuera del centro, cuando los empleados lo tienen prohibido], pero Del Peral niega rotundamente que encubrieran un caso de abuso.

Rechaza ademàs que la comida estuviera en malas condiciones—“bajo ningún concepto”—, aunque admite que la mayor parte de los 2.200 euros mensuales para la manutención que recibe de la Generalitat por menor se destina a las nóminas de los trabajadores. “Para la comida quedan unos 10 euros diarios”[DIARIOS], calcula. Y la ducha era templada no fría. El centro ha anunciado acciones judiciales contra la vicepresidenta por sus declaraciones en el Parlamento.

El Gobierno valenciano trasladó a los 18 menores de Segorbe a otros centros a principios de mayo y confirmó el cierre en julio del centro de Monteolivete —la fiscalía advirtió que debía cerrarse—. El trabajo es ingente con 3.805 menores que están bajo la tutela de la Generalitat. Algo más del 30% vive en alguno de los 80 centros de acogida, de los que 10 son públicos, 15 mixtos y 55 privados. Oltra anunció refuerzos en las instituciones, más inspecciones y más acogimiento en familias.

María Atienza y su marido Javier Guzmán saben mucho de estos menores. Este matrimonio de Aldaia (Valencia) ha acogido durante seis años a nueve menores; el último E., de ocho meses. “Tengo un corazón, no una patata, y claro que se me rompe cada vez que se van. Pero tienes que tener claro que no te los quitan. Nuestra labor es durante un periodo de transición. Al bebé que cuidan ahora y a los anteriores, los tutela el Estado, y nosotros los acogemos hasta que la Administración les encuentra una solución definitiva; ya sea volver con la familia biológica o la adopción u otra salida”, se explaya Atienza, de 48 años.

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Suelen estar con ellos de 6 a 13 meses. “Los niños se adaptan infinitamente mejor de lo que creemos. La transición de la familia de acogida a la de adopción se tiene que hacer de forma muy delicada. Son pequeños y hay que respetar sus tiempos”, añade. Esta pareja coincide en que hay que poner la lupa sobre el sistema, donde, en su opinión, ha habido abandono y dejadez. “Ahora veo una declaración de buenas intenciones [en los anuncios de reforma de la Generalitat]. Si se va a plasmar o no, lo veremos”, añade Atienza.

El matrimonio considera que los centros no pueden desaparecer porque en algunos casos son necesarios, “pero ni deben estar masificados ni esas barbaridades que hemos escuchado”, añade Javier. Su cuidado no debe depender de si gobierna un partido u otro: “Son niños y hay que protegerlos”, remacha Guzmán.

“Ahora la sangre es la sangre”

Queríamos compartir este bonito testimonio de manos de FADES (Asociación de Familias de Acogidas de España)

Ahora, al cabo de los muchos años, me doy cuenta de cuan absurdos podemos llegar a ser como consecuencia de conceptos tan equivocados, pero desgraciadamente muy arraigados en nuestra sociedad. Hoy vamos a hablar de la fuerza de la sangre, de la herencia genética y su importancia, de la necesidad de procrear y mantener la […]

a través de Ahora la sangre es la sangre — Asociación de Familias de Acogida de España FADES