Hace algún tiempo que tenía la idea de contar la historia de varios casos de Acogimiento y el porque un niño llega a estar desamparado y,gracias a su familia,se le da la oportunidad de tener un hogar seguro.

Gracias Ana Poyatos por documentarme con tu trabajo.

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Historia de Antonio, menor con abuelos paternos.

 

Antonio, de 13 años de edad, estudiante de educación secundaria obligatoria está en acogimiento con sus abuelos paternos, formalizado desde hace 8 años y motivado por la desatención de sus padres biológicos. La familia de acogida la conforman los abuelos paternos: Mario, de 65 años, pensionista que tiene reconocida una invalidez total y su esposa, Paula, de 65 años, que recibe una pensión no contributiva por discapacidad física de un 65%. Los padres biológicos están separados. El padre, Antonio, tiene 37 años y trabaja en el ejército. La madre, Marta, de 39 años, vive en Mallorca desde hace años, ha tenido otras relaciones y tiene un hijo de 7 años, también tutelado por la Generalitat balear.

La relación afectiva entre madre e hijo es conflictiva. La madre acude de Palma de Mallorca para estar con él en vacaciones de Navidad y Semana Santa. El menor también visita a su madre, en Palma. Los abuelos maternos viven en Valencia, en cuya casa permanece la madre cada vez que viene a ver a su hijo y donde, provisionalmente, pasa largas temporadas, aunque continúa empadronada en Palma de Mallorca.

Las relaciones de Antonio con la madre y el hermano no son fáciles y, según relata la abuela, están incidiendo en su rendimiento académico: “Si se va con la madre le llena la cabeza… que nosotros éramos lo peor, le habíamos maltratao, le habíamos hecho la vida imposible… El niño hasta por teléfono le dijo: “¡Oye mi papá no me habla nunca mal de ti y tú siempre estás hablándome mal de mi padre!”   

Tampoco la relación con el padre, con el que se ve con más regularidad, se acomoda a las necesidades y los horarios del menor, según cuenta la abuela.Antonio conoció a su hermano menor al nacer éste y le gustaría saber de él, “pero al no estar bajo la tutela de la madre y residir en otra comunidad autónoma no tiene ningún contacto con él, esta situación le hace sufrir”.

Al menor se le está atendiendo en los servicios sociales desde que contaba dos años y vivía con sus padres, a raíz de una denuncia al “Teléfono del Menor” en la que se decía que el niño no estaba bien atendido. Los padres se separan, la madre abandona el hogar y el menor se va a vivir con ella a Palma de Mallorca, donde tarda en escolarizarlo. A partir de las navidades, que pasa en Sagunto con la familia paterna, el padre se desentiende de su hijo y delega en sus padres los cuidados de Antonio.

Desde el Centro Municipal de Servicios Sociales han recibido ayudas económicas públicas la familia acogedora y el menor para gastos extraordinarios (ortodoncia), y prestaciones económicas individualizadas. Toda la unidad familiar tiene cobertura del Régimen General de la Seguridad Social. Desde diciembre de 2006, Antonio y su abuela son atendidos en la Unidad de Salud Mental de atención primaria por nerviosismo e insomnio.

Las intervenciones socioeducativas desde la red formal han ido dirigidas a: 1) trabajar con el padre la asunción de su hijo, conforme se vaya haciendo mayor e independiente; 2) tratar la relación conflictiva entre la familia acogedora y cada uno de los padres de Antonio, respecto a la actitud que se ha de mantener con éste; 3) la coordinación entre el equipo de servicios sociales, los abuelos y la psiquiatra que atiende a Antonio, que propone asistencia psicológica, no psiquiátrica; 4) abordar y acordar una reunión conjunta con todas las partes implicadas (abuelos y padres) y para tratar el tema de vacaciones y visitas, y tramitar el cambio de centro de estudios.

En relación con las redes de proximidad la familia acogedora mantiene una relación conflictiva con los progenitores de Antonio y éste mantiene una relación fluida con su abuelo paterno, con el que comparten aficiones de tiempo libre y con la falla del barrio, y distante con los abuelos maternos y con la parroquia de la que se va distanciando al hacerse mayor.