Se buscan madres por 12 euros al día

Escrito por la periodista que hizo el reportaje en Interviú:

Hace unos días conocí a Iván, (le llamo así aunque no es su nombre porque es un menor en situación vulnerable). Y su mirada me caló, sus ojos son de esos ojos que parecen mirarte de alma a alma, como si te reconocieran en tu esencia. En la revista hemos publicado una foto en la que no se le ve la cara, para preservar su intimidad, y he tenido que pedir al fotógrafo que me acompañó a hacer el reportaje, Mao, que me enviase una foto de los ojos de Iván. De vez en cuando la miro. Y su fuerza atraviesa la pantalla del móvil. Al rato, vuelvo a mirarla.

Iván es un niño que nació con desventajas. Vino al mundo en una familia con dificultades, con una madre con problemas con las drogas, sin recursos, ni económicos ni probablemente de formación para cuidar a un niño que nació con autismo, con un 71 por ciento de discapacidad. Todo le venía en contra a Iván. A los dos meses le retiraron la custodia a la madre. Hasta los tres años estuvieron dando oportunidades a la familia biológica para que el niño volviese con ellos. Las oportunidades se acabaron, mientras el niño debió sufrir más de lo que nos podemos imaginar.

Retirada definitivamente la custodia, Iván paso a ser tutelado por el Estado. Vivía en un centro regentado por religiosas. Pasó a formar parte de ese colectivo de menores de difícil adopción. Con necesidades especiales su futuro parecía marcado, ser un niño institucionalizado. Viviría bien cuidado, pero sin saber del cariño de una madre; atendido pero huérfano de caricias y hogar.

Pero las vidas de Maite e Iván se cruzaron. Maite es especialista en Educación Especial, forma incluso a profesores, también es Psicóloga. Quería formar con su propia familia una familia de acogida. Le habían desestimado en su afán porque, el sistema consideraba que en sus vidas no había sitio para acoger a un niño con necesidades especiales. Pero insistieron. En el centro de monjas conoció a Iván. Al principio se fueron conociendo en fines de semana, en vacaciones, hasta que hace seis años acogieron a Iván de forma permanente.

Ahora son una familia que se ha escogido mutuamente. Iván ha progresado muchísimo, cuenta con muchos apoyos para que siga aprendiendo dentro de las limitaciones que tiene, pero sobre todo tiene el cariño incondicional de una familia que le adora.

Iván con todas las desventajas de partida que le marcaron, tiene también un gran, enorme, don, esos ojos que te miran directo al alma, que expresan lo que él nunca podrá decir. Como las flores que tienen un olor especial para atraer, unos colores vivos para impresionar, la mirada de Iván engancha. Si como dice la física cuántica (o al menos, yo, ignorante en estos temas, he entendido) existen los multiversos, los universos paralelos, los ojos de Iván viven en otras realidades, en realidades en las que no sufre tanto; en donde él cuidaría de nosotros y nos enseñaría qué es lo de verdad esencial. Gracias Iván por esa mirada que me abre mundos en los que no todo es tan vacío… ni tan duro.

 

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